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viernes, 7 de enero de 2011

El Dios que sufre

La divinidad aparece impasible, inmóvil, y auto suficiente  frente a un mundo móvil, doliente y disperso  e indigente. Y es que la substancia divina es  la base permanente  en este mundo de fenómenos perecederos  y por eso no puede estar  sometido al destino de este mundo. Pero si vemos el discurso teológico de la tradición  cristiana encontramos  en su  núcleo la historia de la pasión de cristo. De esto surge la interrogante  ¿Dios hace sufrir a cristo por nosotros, o Dios sufre por nosotros atraves de cristo? Según moltman  si Dios es incapaz de padecer, la pasión de Cristo  debe considerarse como una tragedia humana, pero los que ven en la pasión de cristo el sufrimiento del buen Jesús de Nazaret solo puede considerar a Dios como un  poder celeste, frio, mudo y antipático y esto implica la liquidación de la fe cristiana.
En la Teología cristiana el concepto de la impasibilidad lo que quiere decir realmente es que Dios no está sujeto al sufrimiento del ser humano. No excluye que Dios pueda padecer, Dios no es impasible absolutamente sino relativamente, si Dios fuera impasible de manera absoluta  sería incapaz de amar a los demás, El en su misericordia participa del sufrimiento ajeno, sufre por otros, solo que hay que mencionar algo importante y es que no sufre como la criatura sufre, sino que sufre por efecto de su amor.
Un Dios que no puede padecer tampoco puede amar, un Dios que no puede amar es un Dios muerto,  Unamuno  dice lo siguiente: El Dios vivo es el Dios amante .El Dios amante demuestra su vitalidad en el sufrimiento porque Dios se nos revela porque sufre y porque sufrimos, porque sufre nos exige nuestro amor y porque sufrimos nos da el suyo y cubre nuestra congoja. 

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