Tomas de Aquino recurre a los efectos de Dios, aunque no sabemos que es Dios, sin embargo si podemos conocer los efectos de Dios.
Tales efectos que experimentamos tanto por la naturaleza, por gracia pueden ocupar el lugar de una definición esencial. Al hablar de los efectos de Dios estaríamos hablando de El mismo, por lo que concierne a la lógica de los conceptos es poner el efecto conocido de una causa desconocida en lugar de una definición de esencia de la causa, para poder hacer afirmaciones validas sobre la causa.
Solo hablando del efecto de esa primera causa puede Dios mismo venir al lenguaje y que hace posible que al hablar de sus efectos se puedas hablar de el mismo.
Según Aquino, el conocimiento natural de Dios proporciona el conocimiento de la existencia de Dios como causa primera, juntamente el conocimiento de todo aquello que conviene a Dios como la potro- causa ósea que supera todo lo causado, el conocimiento de Dios adquirido por modo natural nos presenta a Dios como el más profundamente desconocido, nos pone en contacto o nos da a conocer no tanto Dios mismo cuanto a su incognoscibilidad, frente al conocimiento natural de Dios.
El conocimiento de Dios adquirido por revelación nos lleva muy poco más lejos en el conocimiento de la incognoscibilidad de Dios.


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